11 agosto 2014

Alubias con conejo al vino tinto

Esta es la tercera receta que publico de conejo. Lo siento por las personas que no consumen esta carne pero un conejo para dos comensales cunde mucho así que, siguiendo en mi línea, intento cocinar platos sencillos y que sean variados aunque su ingrediente principal sea el mismo. En Cantabria, en pleno verano, siempre hay días que apetecen platos de cuchara. Hoy es uno de esos días aunque, debido al poco tiempo que dedico al blog, este plato ya se ha consumido, en casa, hace unos meses. Todavía queda otra receta con conejo y por fin os dejaré descansar y habrá más variedad pero tendremos cuatro formas de disfrutar de esta sana y rica carne (si es que os gusta, claro) y aprovechar un conejo sin tirar nada.
Lo bueno de esta receta es que ya tendremos parte del trabajo hecho pues vamos a utilizar las patas delanteras que hemos cocinado cuando hemos preparado "Conejo al vino tinto" y que habremos reservado para acompañar esta legumbre.

INGREDIENTES:
Para dos personas 
200 gramos de alubias blancas
1 puerro
1 cebolla pequeña
1 zanahoria
2 dientes de ajo
Sal 
 
Pimentón dulce
Aceite de oliva virgen extra

Patas delanteras de un conejo guisado al vino tinto

PREPARACIÓN:
La noche anterior ponemos las alubias a remojo en agua fría (unas 10 horas). Cuando las vayamos a hacer, las lavamos y ponemos en una cazuela cubriéndolas con agua fría, junto con el puerro, la cebolla y  la  zanahoria. Las ponemos a fuego medio y cuando rompan a hervir las asustamos, echándoles agua fría, así evitaremos que suelten la piel. Dejamos que se hagan despacio. Suelen tardar en hacerse dos horas pero como el tiempo depende del tipo de alubia es mejor probarlas para saber cuando están en su punto. Retiramos el puerro, la cebolla y la zanahoria. En una sartén ponemos a calentar un poco de aceite, partimos los dientes de ajo en cuatro trozos y los echamos al aceite.  Cuando el ajo esté dorado retiramos la sartén del fuego y añadimos una cucharada (tamaño café) de pimentón. Revolvemos, retiramos el ajo y echamos sobre las alubias. Salamos. 
Añadimos  el conejo al vino tinto con su salsa. Dejamos que se haga quince minutos a fuego bajo. Acompañando este guiso con una ensalada,  tenemos una comida completa.

02 agosto 2014

Conejo al vino tinto

Esta receta va a tener una segunda parte. He cocinado las patas delanteras y traseras de un conejo, reservando las delanteras para acompañar una legumbre.

INGREDIENTES
Para dos personas
Patas delanteras y traseras de un conejo
1 cebolla
1 zanahoria
2 dientes de ajo
1 tomate maduro
1/2 pimiento rojo (de los grandes de asar)
Aceite virgen extra
Sal
Pimienta negra molida
Vino tinto (he utilizado Ribera de Duero)

PREPARACIÓN:
Cubrimos el fondo de una cazuela amplia y baja con aceite. Limpiamos las patas de conejo y salpimentamos. Las doramos a fuego fuerte y reservamos. Pelamos y picamos los dientes de ajo y doramos. Añadimos la cebolla picada. Salamos ligeramente.
Dejamos que se poche lentamente. En una vitrocerámica del 1 al 9 haremos todo el refrito en el número cuatro. Lavamos y picamos el pimiento y la zanahoria. Añadimos cuando la cebolla esté transparente.
Lavamos, pelamos y partimos en tacos un tomate. Añadimos al refrito una vez que veamos el pimiento y la zanahoria bien hecho. Dejamos que se haga revolviendo de vez en cuando.
Ponemos encima los trozos de conejo que tenemos reservado y regamos con el vino. No hace falta cubrir la carne. Tapamos la cazuela y dejamos que se haga lentamente. Al cuarto de hora damos la vuelta a las patas y dejamos que se siga haciendo hasta que la carne esté blanda. Lo normal es que tarde en hacerse unos 45 minutos pero eso depende de la cazuela y del fuego así que es mejor comprobarlo antes de retirarlo del calor.
Una vez hecho retiramos el conejo, pasamos la salsa por el pasapurés y volvemos a poner todo en la cazuela. 
Es un plato que se puede preparar con antelación y acompañar con patatas fritas, ensalada, etc. En esta ocasión con chalotas caramelizadas.

16 julio 2014

Costilla de conejo asada

Hasta hace poco no me gustaba nada el conejo. Me daba pena comer un animalito que me recordaba a Tambor, de la película Bambi, o a aquel animalito tierno que un día, hace muchos años, tuve en casa y que, misteriosamente, desapareció. Pero la edad me dio valor para cocinar esta carne que me parecía deliciosa al verla hecha pero me producía pánico verla cruda. Ahora es una de mis carnes preferidas, apenas tiene grasa, su sabor es suave y da mucho juego en la cocina. Compré un conejo casero y preparé cuatro recetas. Así que vamos a tener mucha receta con este animal, en el blog, con esta entrada y las próximas. Empiezo con la forma más sencilla de prepararlo. Simplemente, asado. No manchamos nada porque lo hacemos en el horno y acompañado con patatas fritas y una ensalada nos resuelve la comida.

INGREDIENTES:
Para dos personas
La costilla de un conejo
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta negra molida
Vino blanco

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180º Limpiamos bien el conejo. En una fuente apta para horno ponemos un chorro de aceite y sobre él, colocamos el conejo. Salpimentamos y metemos en el horno.
A los quince minutos regamos con vino blanco y dejamos que se siga haciendo. Es muy importante añadir el vino blanco en poca cantidad porque si ponemos mucho el conejo nos quedaría cocido en lugar de asado. Así que, dependiendo del tipo de horno, cada cinco minutos regaremos con su jugo para que nos quede dorado y jugoso.

En 40 minutos había tomado este color dorado y crujiente pero los tiempos son orientativos. No es difícil conseguir el punto de asado a nuestro gusto. Solo es necesario estar un poco atentos.


Y como el tiempo está un poco loco y escucho muchas quejas de que en Cantabria llueve mucho os contaré lo mismo que he dicho en Facebook. Si Cantabria es verde es porque llueve. A mí, personalmente, me encanta la lluvia. Pero claro, nací en esta tierra, veo el mar todo el año, disfruto del monte cuando tengo ganas y me siento privilegiada por estas cosas. Solo pido paciencia para el que viene de paso. Puede llover cuando vengas pero mira que verde está todo gracias a la lluvia. Ya lo sé, ya lo sé, me salió la vena de la tierruca ;)

Unas fotos para disfrutar, gracias a la lluvia:
Otro día, un paseo por la costa de Cantabria.